viernes, 10 de abril de 2009

CORPUS CHRISTI

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CORPUS CHRISTI

La Festividad del "Corpus Christi" ocupa un lugar preponderante en el calendario festivo de la ciudad, es una de las fiestas religiosas más fastuosas en todo el país por lo que para esta ocasión la ciudad se ve muy concurrida por gentes venidas de otros confines. El origen de esta festividad se remonta hacia el año 1247, cuando en San Miguel de Lieja (Bélgica) fue celebrada por primera vez. "Corpus Christi" significa "Cuerpo de Cristo" y fue instituida para conmemorar solemnemente la institución de la Sagrada Eucaristía que a su vez representa el Cuerpo de Cristo; debe llevarse a cabo el jueves siguiente a la octava de Pentecostés, es decir, el jueves siguiente a la fiesta de la Santísima Trinidad; este día llega a ser el jueves contando nueve semanas después del Jueves Santo. Fue establecida en esta zona de los Andes después de 1533 pero instituida oficialmente en el Qosqo por el virrey Toledo en 1572, mediante sus célebres "Ordenanzas".
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En época prehispánica existían fiestas importantes en cada mes del año; el Inkario se caracterizó por ser una sociedad agrícola, tranquila y relativamente armoniosa que tenía fiestas relacionadas con su actividad principal y sus divinidades ancestrales. Es evidente que la más grande fiesta del Inkario fue el "Inti Raymi" o "Fiesta del Sol", llevada a cabo exactamente en el Solsticio de Invierno en el Hemisferio Sur, es decir el 21 de junio de cada año. Era una celebración religiosa desarrollada en la Plaza Principal de la ciudad en honor al "Tayta Inti" o "Padre Sol" y en presencia de los "mallki" de todos sus hijos, vale decir en presencia de las momias de todos los Inkas o Reyes del Tawantinsuyo, además de otros antepasados. Las momias eran llevadas en procesión ricamente ataviadas con muchas joyas y adornos en andas o literas especiales hechas en metales preciosos (el culto a los "mallki" se conocía como "Onqoy Mita"); después de la ceremonia religiosa se tenía un festín con abundante comida, bebida y danzas en otro sector de la Plaza. Los conquistadores llegaron al Qosqo en 1533 e inmediatamente después instituyeron el Corpus Christi pero fue recién casi después de 40 años que se oficializó para cambiar la festividad "pagana" de los "indios", que casualmente se llevaba a cabo por la misma fecha. Se ordenó que los naturales y sus jefes participaran activamente en las celebraciones, sacando de cada parroquia dos o tres andas, pendones y otros elementos rituales; se debió obligar a los "indios" a concurrir a la procesión para "evitar borracheras", etc. Garcilaso Inca de la Vega, quien fue testigo presencial del Corpus Christi en los primeros años del coloniaje, indica que en la mencionada procesión participaban todos los nobles Quechuas de la región acompañados de toda su parentela, "...Traían todas las galas, ornamentos e invenciones que en tiempo de sus Reyes Incas usaban en la celebración de sus mayores fiestas; cada nación traía el blasón de su linaje, de donde se preciaba descender.
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Unos venían (como pintan a Hércules) vestidos con la piel del león, sus cabezas encajadas en las del animal, porque se preciaban descender de un león. Otros traían las alas de un ave muy grande que llaman cúntur, puestas a las espaldas, como las que pintan a los ángeles, porque se precian descender de aquella ave. Y así venían otros con otras divisas pintadas, como fuentes, lagos, sierras, montes, cuevas, porque decían que sus primeros padres salieron de aquellas cosas. Traían otras divisas extrañas, con los vestidos chapados de oro y plata. Otros con guirnaldas de oro y plata; otros venían hechos monstruos, con máscaras feísimas...". En otro pasaje del libro octavo de su Historia General del Perú dice, "Los indios de cada repartimiento pasaban con sus andas, con toda su parentela y acompañamiento, cantando cada provincia en su propia lengua particular materna, y no en la general de la Corte, por diferenciarse las unas naciones de las otras.

Llevaban sus atambores (sic), flautas, caracoles y otros instrumentos rústicos musicales. Muchas provincias llevaban sus mujeres en pos de los varones, que les ayudaban a tañer y cantar.".

Es inobjetable que lo inkásico y en especial el Inti Raymi tuvieron una fuerte influencia en el desarrollo de la festividad en época colonial, interpretando lo descrito por Garcilaso se deduce que los dioses ancestrales del Inkario estuvieron siempre presentes, nos habla de disfraces y divisas con formas de "leones" refiriéndose a los pumas, de cóndores, de fuentes o "phaqchas", lagos, sierras, montes, cuevas, etc.; elementos divinos del panteísmo andino. Los Quechuas al ser presionados por la Iglesia Católica para cambiar sus dioses optaron por disfrazarlos de Vírgenes y Santos, así se consideraba que la "Pacha Mama" o "Madre Tierra" estaba representada por la Virgen María que a veces se identificaba también como la representación de la Luna, el "Tayta Inti" o "Padre Sol" por Jesucristo quien normalmente era representado no con una aureola sino con un sol alrededor de la cabeza, el Dios "Illapa" constituido por el Rayo, Trueno y Relámpago se convirtió en Santiago Apóstol, etc.; por otro lado, es inobjetable que el andino se encontró perplejo ante la superposición de dioses, los sacerdotes católicos conocedores que las montañas eran consideradas divinidades especiales colocaron cruces en sus cumbres, así el nativo de estas tierras por la presión religiosa colonial debió adorar las cruces manteniendo un oculto pero siempre presente respeto y adoración hacia el "Apu" de la montaña. De esta manera se inició con el sincretismo religioso que sobrevive aún en nuestros días; aunque teórica y oficialmente se aduce que el Perú es un país católico, en la práctica la religión inkásica es también vigente en los Andes no solo del Perú, sino también de Bolivia y Ecuador.


Hoy, la festividad es importante en la población común y corriente que habita en la jurisdicción de las diferentes parroquias del Qosqo; los preparativos se inician con semanas y aún meses de anticipación para lo que existe una organización tradicional comandada por el mayordomo ("carguyoq") que es la persona que aceptó el cargo, la responsabilidad y obligación para costear la mayor parte de los gastos de la festividad que entre otros incluye misas, vestimenta nueva para la Virgen o el Santo de la Parroquia, el contrato con una banda de músicos ("q'aperos") para acompañar la procesión, una orquesta típica para la celebración de la fiesta, comida para los invitados, aguardiente, chicha y cerveza, recordatorios, etc. En muchos casos los gastos son compartidos con otras personas que fueron comprometidas para ello mediante la "hurk'a", es decir, el sistema mediante el cual se visita a una persona con panes de trigo enormes como regalos para que al aceptarlos adquieran el compromiso a donar o pagar algo para la fiesta.
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El día miércoles o día anterior al Corpus Christi se realiza la "entrada" de las imágenes que salen en procesión de sus parroquias acompañadas del cura, los vecinos, los mayordomos que portan en el pecho las "demandas" que son distintivos o estandartes a veces de plata con la imagen de la Virgen o Santo, para dirigirse a la Catedral donde la imagen será depositada hasta el día siguiente en que se realiza la procesión principal. En esta "entrada" de santos es célebre y espectacular la "carrera" que emprenden San Sebastián y San Jerónimo para tratar de llegar primero a la Catedral de la ciudad; temprano de madrugada parte la imagen de San Jerónimo desde el distrito del mismo nombre distante a unos 10 Kms. en el distrito de San Sebastían a unos 5 Kms. la imagen del pueblo ya está en la pista, y así a la llegada de la otra imagen se inicia una loca carrera por la Avda. de la Cultura hacia la Plaza de Armas; para abrirse campo por la pista en muchos casos los cargadores de las imágenes que están animados con buenas dosis de alcohol inician grescas con palos y piedras que muchas veces producen lesiones múltiples. En la Plaza de Armas se han levantado altares bastante grandes y adornados con espejos, banderas, flores, ramas de árboles, algunas imágenes, etc.; otrora, esos altares eran más numerosos y ostentosos, adornados con frontales de plata, lienzos de Escuela Cusqueña, imágenes en bulto, etc. En este día, en las cercanías de la Plaza de Armas muchos comerciantes han colocado sus stands de comida típica para los asistentes a la "entrada", donde se sirve el tradicional "Chiri Uchu" o "Ají Frío" que consiste en pequeños trozos de cuy asado, pollo, ch'arki, embutidos, cau-cau, queso, torrejas de harina de maíz, maíz tostado, qocha-yuyo y rocoto; otros stands también sirven chicharrones, anticuchos, etc.; y por supuesto, cantidades industriales de cerveza y chicha. Luego del ingreso de las imágenes a la Catedral, el pueblo dará rienda suelta a sus gustos gastronómicos y su sed de alcohol.

El día principal del Corpus Christi se percibe mucha actividad desde las primeras horas de la mañana; dentro de la Catedral se celebran muchas misas para los diversos Santos y Vírgenes, a eso de las 10:30 a.m., el Arzobispo de la ciudad celebra una Misa Pontifical o Te-Deum, luego de la cual se dará inicio a la procesión. Preside la procesión la Carroza de Plata conocida también como Templete o Baldaquino en cuya porción central sostiene al sol de oro de la Custodia que a su vez representa el Santísimo, delante del cual permanece el Arzobispo de rodillas. El Templete fue mandado a construir por el Obispo Fray Bernardo de Serrada en 1733 utilizando parte de un legado del Deán doctor Francisco de Goyzueta Maldonado, tiene su marco en madera de cedro y recubierto con planchas de plata repujada; hoy en día sale en procesión sobre un vehículo motorizado; detrás siguen la autoridades de la ciudad, delegaciones de instituciones diversas y colegios, etc.

Después de la procesión del Santísimo, aproximadamente al medio día, se inicia con la procesión de Santos y Vírgenes en la Plaza de Armas donde se han congregado quizá unas 50 ó 60 mil personas. La tradición tiene un orden establecido para la procesión, de tal modo que el orden de salida de las imágenes en los últimos años es el siguiente:

1.- San Antonio de la parroquia de San Antonio;
2.- San Jerónimo de la parroquia del distrito de San Jerónimo;
3.- San Cristóbal de la parroquia de San Cristóbal;
4.- San Sebastían de la parroquia del distrito de San Sebastián;
5.- Santa Bárbara de la parroquia del distrito de Poroy;
6.- Santa Ana de la parroquia de Santa Ana;
7.- Santiago Apóstol de la parroquia de Santiago;
8.- San Blas de la parroquia de San Blas;
9.- San Pedro de la parroquia de San Pedro;
10.- San José de la parroquia de Belén;
11.- Virgen de la Natividad de la parroquia de Almudena;
12.- Virgen de los Remedios de la iglesia de Santa Catalina;
13.- Virgen Purificada de la parroquia de San Pedro;
14.- Virgen de Belén de la parroquia de Belén;
15.- Virgen de la Inmaculada Concepción llamada también "La Linda" de la Catedral.

Luego de la procesión de imágenes, éstas son guardadas dentro de la Catedral donde permanecerán hasta la "octava", es decir hasta ocho días después del Corpus Christi. El día de la "octava" se inicia con otra procesión del Santísimo seguido por los diversos Santos y Vírgenes que retornarán a sus parroquias de origen una vez concluida la procesión. Ya en la parroquia de la imagen, en la efervescencia de la fiesta y en medio de la algarabía con música y alcohol, se comprometerá al nuevo mayordomo o "carguyoq", vale decir a la persona que costeará los gastos de la festividad para el próximo año.

Corpus Christi en la tierra del Sol
Cuando los españoles llegaron al Cusco, se sorprendieron al enterarse que los hijos del Sol sacaban en procesión a las momias de los Incas; entonces, blandiendo los evangelios, decidieron terminar para siempre con la fiesta pagana. La solución de los misioneros que acompañaban a los conquistadores fue muy simple: reemplazar los venerados restos por imágenes de la virgen y los santos católicos. Así nació el Corpus Christi en la antigua capital del Tawantinsuyo, una celebración católica que se impregnó de matices andinos.

La chicha corre a raudales y lo va a seguir haciendo, agregándolo un tufillo de emotividad a las palabras en quechua y en español. La música que despiden los pututos -trompetas andinas hechas de caracoles marinos- estallan en profundos sonidos, que se mezclan con el tañido enérgico de la María Angola, la campana más grande de América.
Ir y venir en la Plaza de Armas del Cusco. La fe palpita en los corazones de los fieles congregados alrededor de la Catedral o se disfraza de lágrima en los ojos de los devotos que esperan la salida de las veneradas imágenes de la ciudad, en el día central del Corpus Christi, la fiesta de la sagrada eucaristía que se celebra en junio, a los 60 días del domingo de resurrección. Y llega el momento esperado. Las vírgenes y santos de las parroquias cusqueñas (son 15 en total), salen de la Catedral ataviados con finas prendas y hermosas joyas. Desde sus deslumbrantes andas de plata, observan a su pueblo, a sus devotos que rezan, se persignan o encienden una vela; algunos son ricos, otros pobres, pero eso no interesa ahora, todos son hermanos en la fe. Los santos y vírgenes católicos recorren la Plaza de Armas, como antes lo hicieron las momias de los incas, en hermosas andas hechas de metales preciosos, durante una ceremonia realizada en honor al Tayta Inti o padre sol. Con la llegada de los españoles, los misioneros trataron de erradicar esta costumbre, a la que calificaron como un rito pagano; entonces, decidieron reemplazar las momias por las imágenes sagradas y al inca por el Dios cristiano, representado en la hostia. Así se instauraba el Corpus Christi, una fiesta que desde 1247 se celebra en Europa. Pero la estrategia de los ministros de la iglesia no fue del todo efectiva. Los hijos del sol no estaban dispuestos a olvidar sus costumbres, así que infiltraron sus danzas, sus bebidas y comidas en el ritual católico y le atribuyeron a los santos las mismas cualidades que a las momias, razones que hacen del Corpus Christi una celebración mitad occidental y mitad andina.
Silencio: Santos conversando El día central de la fiesta siempre cae jueves, pero la conmemoración se inicia el miércoles, cuando las imágenes salen de los barrios y comunidades cercanas al Cusco, para dirigirse al templo de Santa Clara, donde se concentran en las horas previas a la "entrada" a la Catedral. Antes, durante y después de la azarosa travesía, los abnegados mayordomos se encargan de acicalar y vestir primorosamente a sus engreídos, siendo la Virgen de Belén la más elegante y atractiva; pero también llaman la atención el patrón Santiago y su alba cabalgadura y San Jerónimo, con su sempiterno traje púrpura. Los santos y las vírgenes pernoctan en la Catedral. Al día siguiente salen en procesión junto a la sagrada Eucaristía, entonces el pueblo del Cusco recibe la bendición del obispo. Tras el pomposo desfile las andas retornan al templo mayor de la ciudad, donde permanecerán ocho días. En las mañanas y en la tardes, son visitados por cientos de personas, mientras que en la noche sólo gozan de la compañía de sus mayordomos. Así se inicia la famosa octava del Corpus, un auténtico congreso de personajes sagrados. El diálogo se inicia cuando se duermen los mayordomos y en estas trasnochadas reuniones, la palabra de la "mamacha" Belén tiene mucho valor porque es la patrona del Cusco y la madre del Señor de los Temblores, el anfitrión de la magna cita. Y mientras los patrones y virgencitas conversan de lo lindo, sus seguidores recuerdan que para vivir en paz no sólo basta con alimentar el espíritu, sino también el cuerpo, por lo que no desprecian los platos de chiri uchu -grandes trozos de cuy, gallina, cerdo, maíz tostado y queso- ni los embriagantes vasitos de chicha de jora... ah, tampoco está de más bailarse un huaynito. El Corpus Christi es un ejemplo de sincretismo entre el viejo y el nuevo mundo, donde la celebración de la Sagrada Eucaristía, se mezcla con el agradecimiento a la pachamama, al Tayta Inti y a otras divinidades andinas, que han sabido sobrevivir en el corazón de los descendiente de la cultura inca.